jueves, 12 de marzo de 2009

ALBERTO

PALABRAS DE PICASSO SOBRE ALBERTO
"Todos le llamábamos Alberto y ya casi nadie se acordaba de su apellido. Alberto, a secas, era suficiente, porque sólo había un Alberto.
Era un hombre de recia y honda personalidad, con un formidable sentido del humor, y una gracia socarrona y bondadosa a un tiempo.
Era un hombre muy grande, como aquella escultura que presentó en la Exposición de París y que habría que buscar ahora, saber dónde está. La obra de Alberto ha influido considerablemente en muchos artistas de nuestra época, en muchos artistas importantes.
Con sus teorías y su obra suscitó una inquietud creadora e impulsó los movimientos artísticos de vanguardia que rompieron a España con el academicismo, con el conformismo reaccionario.
Recuerdo dos anécdotas que caracterizan la concepción artística de Alberto de una forma muy concreta.
Una vez, entrando en una casa moderna, Alberto dio un gran puntapié a un tabique y lo tiró: «Esta casa no es buena, dijo Alberto. Como las casas modernas, el arte que no resiste las patadas no es bueno». Otra vez, Alberto me contó lo siguiente: Había en el Museo del Prado un copista que se volvió loco. Y es que, al estar copiando un cuadro donde había 33 pajarillos Alberto pasó por allí, los contó y vio que en la copia faltaba uno, volvió a contar el copista y faltaban dos. En Ciempozuelos terminó el hombre, decía Alberto, a resultas de aquel error.
A menudo recuerdo esta historieta de Alberto, no sólo por su gracia, sino por su contenido crítico contra el arte de pura imitación. Era un hombre muy grande, un hombre muy grande, nuestro Alberto".

BIOGRAFÍA
Alberto Sánchez nace en Toledo el 8 de abril de 1895. Comienza a trabajar como porquero a la edad de siete años. Cuando tenía doce años se trasladó a Madrid, donde ya se encontraba su familia. Allí ejerció los oficios de aprendiz de zapatero, escayolista y, por fin, desde los veinte años, pasó a ser panadero, como su padre. Sólo pudo asistir a la escuela de párvulos cuatro meses. Tenía ya quince años cuando un amigo empezó a enseñarle por las noches a leer, a escribir y algo de cuentas. En adelante, hasta el fin de sus días fue Alberto incansable lector.
Su afición al arte le llevó a frecuentar los museos madrileños, y sobre todo el Museo del Prado.
Participó en la Guerra de Marruecos en 1916, donde fue destinado para hacer el servicio militar en Melilla. Allí descubrirá el poder inspirador del paisaje y la fuerza de este en su capacidad creadora.Todo ello le hace crecer como artista y como persona. Allí crea sus primeras esculturas.
Tras su regreso a Madrid en 1925 realiza murales políticos y pasa largas horas dibujando en el Gran Café de Oriente, en la Puerta de Atocha. En 1925 Conoce a Rafael Barradas, uruguayo de nacimiento, que lo apoyará en todo momento. Más tarde lo reconocerá como su maestro de iniciación en las artes plásticas: «Para mí ha sido una gran suerte tratar a Barradas, genial pensador en cuestiones plásticas, sus consejos me han sido muy útiles.»
Por esa época descubre el Museo Arqueológico de Madrid y la escultura ibérica que tendrá una influencia decisiva en su obra. Participa en la Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos con nueve esculturas y varios dibujos. Con ello se da a conocer como artista de vanguardia. Intelectuales y artistas postulan para que se le conceda una ayuda que le permita dedicarse plenamente a la escultura. La Diputación toledana le concede una beca que le será renovada durante los tres años siguientes.
ESCUELA DE VALLECAS
Su creación se debe a la idea de Alberto Sánchez y Benjamín Palencia que en 1927 se plantean la renovación del arte español dentro de nuestras fronteras frente al arte de vanguardia instalado en París. Los dos artistas participan en la "Exposición de Artistas Ibéricos" de 1925 y pasados dos años, en una serie de paseos al pueblo de Vallecas, en concreto al Cerro Almodóvar al que denominan como "Cerro Testigo", deciden la fundación de la escuela. Les atrae lo rural y buscan el reencuentro con el paisaje castellano en la línea de los pintores cercanos a la Generación del 98. En un acto significativo dejan constancia en un monolito de sus principios, así como los nombres de los referentes más significativos para ellos del arte y la cultura. Sus obras se insertan en la órbita del cubismo y el surrealismo, en una interpretación emocionada de los elementos del paisaje castellano cuyas formas constituyen su lenguaje. Se unen a ellos Juan Manuel Caneja, Maruja Mallo, Luis Castellanos, Luis Felipe Vivanco, incluso Lorca y Alberti. Con motivo de la Guerra Civil se dispersan.
CALVO SERRALLER: SOBRE LA ESCUELA DE VALLECAS
"Desde mi punto de vista, su huella legendaria en el arte español contemporáneo tendrá siempre que ver, tanto en su primera versión de antes de la guerra como en la de después, con un estado de ánimo y con una actitud moral más que con una fórmula artística concreta. Por lo demás tampoco ha sido ésta la primera vez que en nuestro arte desempeñan un papel relevante un tipo de vivencia ética, pues, como ha escrito J. C. Mainer, «la literatura y el arte en España es casi siempre una apuesta a favor de la historia política y corre, por lo tanto, los mismos riesgos que ésta»."
En 1927 abandona el cubismo y se inicia en el surrealismo, llegando a desarrollar un estilo muy original y personal que le convierte en uno de los principales exponentes de la llamada escultura organicista.
En 1930 la actividad del artista se centra en la docencia, tarea a la que se dedicará toda su vida (fue profesor de Dibujo en un instituto del Escorial) . En esta época también colaboró con la compañía teatral " La Barraca ", diseñando figurines y decorados.
En 1933 pública en ARTE su famoso texto "Palabras de un escultor", manifiesto programático de la poética de Vallecas en contraposición con el publicado por Palencia con el que se producen ciertas desavenencias.

En 1937 marcha a París para participar en el Pabellón de la Exposición Internacional. Allí realiza el monolito de 11 metros situado de la entrada del Pabellón, "El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella“
(se conserva un boceto). Conoce a Picasso, con quien entabló una duradera amistad, y a numerosos intelectuales y artistas franceses.
En 1938 abandona España como profesor de los niños españoles que van a refugiarse en la URSS. En 1939-1945. Expone las obras traídas de España en la fábrica Stalin de Moscú. Reemprende su actividad de escenógrafo.

En 1956 reemprende su actividad como escultor, que no abandonará hasta el final de sus días y que tendrá como fruto casi medio centenar de piezas importantes ”Pájaro bebiendo agua”, ”Perdiz del Cáucaso”, ”La mujer de la estrella”, ”Toro ibérico” son piezas más estilizadas y líricas que las realizadas en los años 30, por el recuerdo y añoranza de España, aunque en esta etapa incorpora nuevos materiales.
Durante 1957 viaja a Pekín con Luis Lacasa y trabaja como asesor en la película de Kozintsev "Don Quijote". Para la documentación escenográfica del largometraje de Kózintsev, el director ruso contó con el concurso del escultor Alberto Sánchez. Para esta película, en la que incluso llegó a cantar y actuar como figurante, Alberto realizó diez composiciones escenográficas de las que se conservan tres en el Museo Pushkin de Moscú y una en el MNCARS de Madrid

El tema de la mujer es reiterativo en la escultura de Alberto
SU OBRA
Su obra escultórica se caracteriza por ser una interpretación poética de lo real, una especie de “realismo metafórico”. En sus esculturas, aparentemente más abstractas se puede discernir siempre el origen de las formas, más que creadas “recreadas, extraídas del mundo real. El arte de Alberto está profundamente enraizado en España: tanto en la tradición artística ( escultura ibérica, Goya…) como en el medio físico, vegetal y geológico de Castilla. El arte de Alberto es nacional y popular.
Alberto utiliza todo tipo de materiales y emprende una renovación radical de las formas escultóricas. Abandona la concepción tradicional de la estatua e introduce el espacio: en sus esculturas aparece de modo reiterativo “el hueco”, “el vacío activo” que forma parte esencial de la obra, como elemento volumétrico-espacial de indudable procedencia cubista.
Sus volúmenes se estilizan en formas de apariencia vegetal, verdaderas masas que adquieren una orgánica fisonomía de tierra trabajada.
Artista inmerso en el espíritu de las vanguardias históricas desde la perspectiva de un surrealismo ibérico, repleto de sorprendentes intuiciones y adelantos a las realizaciones de su tiempo, vivió el azar de la guerra y el exilio con perjuicio irreparable para la conservación de su obra. "Ésta es la primera tragedia para la obra de mi padre, reconocer que sus grandes realizaciones del período que él denominaba abstracto se han perdido irreparablemente“ ( su hijo Alcaén). Son aquellas obras que en 1937 quedaron bajo los escombros de su casa de Madrid, batida por la artillería y reducida a escombros.

Alberto Sánchez es el arquetipo de autodidacta, que supo aunar en su trabajo memoria y experiencia. Trabajó la escultura y la escenografía, lo que ayudó a que viviera intensamente la vida artística española durante los años de la República.Según Brihuega Alberto vivió la más hermosa historia artística contemporánea,
Se le considera uno de los renovadores del arte español a mediados de los años veinte. Sus esculturas geométricas cargadas de "energía futurista y atentas a la mirada moderna sobre el clasicismo", Su trabajo como escultor fue pletórico, rico, lleno de compromiso. Como también lo fue su labor como escenógrafo. Sus colaboraciones con la compañía de teatro de Lorca, "La Barraca", consiguieron difundir el arte de vanguardia en el pueblo.

EL ARTE POÉTICO LE RINDE HOMENAJE
De Alberto se han dicho las cosas más hermosas, las más poéticas, las más entusiastas. “Es el único escultor del rayo –escribía Miguel Hernández-, el único que graba el color de la madrugada, el único que ha hecho un monumento a los pájaros y una estatua al bramido...”.
El arte de Alberto es profundamente popular. Nunca dejó de ser un campesino, ni nunca dejó tampoco de ser español. Pero Alberto sigue siendo en este país en el que nació un ser desconocido y, sin embargo, Alberto ha sido quizá en la escultura lo que Picasso en la pintura.
Alberto deja una obra desperdigada, en parte perdida, pero con unos cimientos muy profundos para el arte, con una endiablada personalidad, con un sentido de anticipación, con una auténtica revolución sobre la forma. Se alargó con una pasión mística y revolucionaria hasta proporcionar una estrella al pueblo español sin importarle por ello estrellarse. Se estrelló con su pueblo, ya que ambos tenían la misma estrella.

"Pájaro bebiendo agua"

Neruda, Alberti, Bergamín, Blas de Otero, Picasso, Buñuel, Miguel Hernández ... intelectuales de su época, compartieron momentos y vivencias con Alberto... también su arte...
PALABRAS DE UN ESCULTOR "Me dicen: la ciudad. Y yo respondo...: el campo. Con las emociones que dan las gredas, las arenas y los cuarzos: con las tierras de almagra alcalinas, oliendo a mejorana, entre vegetales de sándalo, con las hojas secas de lija, y un arroyo de juncos con puntos de acero galvanizado; con las tierras que alcáen de la Sagra toledana y los olivos, de tordos negros cuajados; también un sapo venenoso con amargor de retama y sabor de rana viva; y en el río, un pez saltando perseguido de lombrices... que a todo ello lo mojan las lluvias y el sol lo vuelve cieno; que todo tenga olor de tormentas y de rayos partiendo higueras;" Alberto “Que de aquí en adelante no sea más que un terrón de castellanas tierras; que el terrón sea de tierra parda en invierno, con rojo viejo de Alcalá, con amarillo pajizo y matas de manzanilla de Toledo; que tenga también blanco de Luna de Pantoja y Alamada
(…) Yo deseaba que todos los hombres de la tierra disfrutaran esta emoción que me causaba el campo abierto. Por eso siempre he considerado este arte un arte revolucionario, que busca la vida.”
AlbertoCuando Alberto Sánchez murió, en 1962, en el lejano exilio soviético, comenzaba la construcción de un mito que fascinaría a la izquierda española en la última década del franquismo y en los años de la transición. Alberto era el artista proletario por antonomasia: herrero y panadero antes de llegar a ser escultor. Era un creador de vanguardia, pero muy lejos del vanguardismo “esteticista”, “cosmopolita” y “deshumanizado”; su “mano de raíz”, como decía el poeta Miguel Hernández, se hundía en la tierra castellana y la propia tierra (el páramo, el toro, los pájaros, la campesina) dominaba su obra. Alberto era, en fin, el combatiente político, el autor del monolito "El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella", erigido ante el pabellón de la República en la Exposición Universal de París de 1937.
Bibliografía utilizada:
- Enrique Azcoaga: "Alberto". Dirección Gral del Patrimonio Artístico y Cultural. 1977
- Peter Martin: "Alberto". Editorial Corvina
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4 comentarios:

O Curioso Impertinente dijo...

Alberto é todo un personaxe.
Está moi ben que lle adiques unha entrada a este sorprendente escultor que, a pesares dos seus méritos, non goza aínda de todo o recoñecemento que merece e segue a ser un grande descoñecido para a maioría. Forma parte dese grupo de artistas españois de pre-guerra que, no seu momento, estaban na cabeza da vangarda e despóis caeron no esquecemento ó non acadar a sona de Picasso ou Dalí.
Outro deses artistas foi o escultor Manolo (Manuel Hugué), así, sen apelidos, tal como firmaba e como era coñecido, tamén amigo de Picasso quen o agasallou con moitas obras súas.
Pagaría a pena redescobrer a todos eles.

Ana dijo...

La personalidad de Alberto siempre me llamó la atención. Sus esculturas tienen una gran plasticidad, su valoración del hueco, del vacío activo como elemento fundamental de la obra, como integración del espacio en la escultura me parece un gran acierto.
Con respecto a Manolo tengo in mente hacer una entrada en el blog. Tanto Alberto como Manolo fueron un hallazgo de mi época universitaria, gracias a un magnífico profesor de escultura española y de Teoría del arte que nos acercó a su obra.
Tenía la intuición de que esta entrada te iba a gustar...por eso de lo trasgresor del personaje.
¿Acierto?
Saludos

O Curioso Impertinente dijo...

Non estabas equivocada na túa intuición e xa me está a tardar esa entrada de Manolo. Bo profesor ése, capaz de prestar atención ós nomes "menores" da arte.
Saúdos.

Ana dijo...

En esos nombres menores uno puede encontrar una gran sensibilidad artística y, en este caso, hasta uno tan grande como Picasso le prestó atención.
"Un menor tan grande" al que los intelectuales reconocieron sus valores y le dedicaron espacios poéticos. ¡Cómo no va a merecer mi atención!
¡Ten paciencia...ya vendrá Manolo! Despacio pero viene.
Saludos

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