jueves, 15 de enero de 2009

FRANCISCO DE MOURE: CABALLERO ORANTE DE SANTA MARÍA DE BEADE

Caballero orante de Sta. Mª de Beade
Francisco de Moure (Santiago de Compostela, c. 1595 - Monforte de Lemos, 1636) fue un escultor cuya obra transita entre el manierismo y el barroco.Muy joven se traslada a Orense, donde descubrirá por medio de su abuelo materno, cantero de profesión, su vocación artística. Viaja a Castilla, donde conoce los trabajos de artistas que dejaron una honda huella en él, como Berruguete y Juan de Juni. Sus comienzos fueron como aprendiz de Alonso Martínez, en Orense. En 1598 comenzó a trabajar como escultor independiente, realizando la escultura de San Roque de la catedral de Orense.En su primera etapa destacan los retablos de las iglesias de Sandianes y de San Pedro das Maos (Orense). Más adelante realizará obras como el San Mauro de la Catedral de Orense, el retablo de la iglesia de Beade en Ribadavia, y cinco retablos para el convento de Samos. Ya en Lugo, trabajará en su obra más importante, el coro de la Catedral de Lugo. Tras finalizar el coro lucense, fue contratado en Monforte de Lemos para la realización del retablo de la capilla mayor del colegio de los jesuitas, el Colegio de Nuestra Señora de La Antigua, obra de espectacular envergadura, en tamaño y calidad artística, que no podrá rematar, pues en Monforte le sorprenderá la muerte en 1636, siendo su hijo Francisco quien finalmente rematará la monumental obra.
CONTEXTO HISTÓRICO EN QUE SE REALIZA EL CABALLERO DE BEADE

En Beade estuvo localizada una de las encomiendas de la Orden Militar de San Juan de Jerusalén (o de Malta), fundada con fines militares en el año 1048, cuya estructuras en la Península Ibérica estuvo constituida por dos provincias: la de Aragón y la de Castilla. Esta reunía los reinos de León y Portugal. Las provincias se organizaban en encomiendas, de las cuales hubo en Galicia hasta diez distintas que fueron desapareciendo y perdiendo importancia a lo largo de los siglos. La de Beade, por el contrario, fue una de las más importantes, la principal en la provincia de Orense, y en el siglo XVIII absorbió a la de Pazos de Arenteiro, además del priorato de Castrelos de Vigo y la basílica de San Juan de Ribadavia, permaneciendo vigente hasta los procesos desamortizadores del siglo XIX.Desde el punto de vista histórico, la administración económica y la jurisdiccional eclesiástica de Beade dependía de un Comendador de la Orden de San Juan, de ahí que en la iglesia de Santa María alguna de las sepulturas conservadas pertenezcan a comendadores como la escultura que se muestra del caballero de Beade, descrita en 1886 por Ramón Álvarez de la Braña y su inscripción copiada: “FREI DON FERNAN MANUEL . COMENDADOR DE BIADE, SIERBO DE DIOS, añadiendo el escritor:”En una hornacina abierta en el ya indicado muro y sobre la losa sepulcral del primer comendador, destacase una estatua de Piedra (…) sin duda alguna el de Frey Fernando Manuel, comendador de Beade”. Por tanto era un retrato de un personaje principal, caballero de la Orden de Malta, presumiblemente el Comendador de Beade, Ribadavia y Mourentán Don Fernando Manuel de Ludueña, uno de aquellos que retrató Otero Pedrayo como “…de blancos mantos y espuelas doradas” … y muestra del arte inigualable de Francisco de Moure, el escultor orensano que marcó el tránsito del manierismo al barroco, a caballo de los siglos XVI y XVII.
CABALLERO ORANTE DE SANTA MARÍA DE BEADE
Esta pieza ingresó en el Museo en 1996, luego de su adquisición por la Xunta de Galicia, tras la oferta presentada por un anticuario de Madrid que la había recuperado de su estado anterior. Después del pertinente estudio, se acordó su adquisición y se destinó al Museo Arqueológico Provincial de Ourense, acreditándolo como originario de Santa María de Beade, en el Ribeiro. 
La pieza la reconociera el Prof. Ismael Gutiérrez Pastor en un anticuario madrileño como coincidente con la publicada en su día por Chamoso Lamas en su obra “Escultura funeraria en Galicia”, lo que le permitió, tras su identificación, profundizar en su estudio y atribución, publicando un documentado estudio de la misma.
ICONOGRAFÍASe trata de una escultura de bulto redondo, en madera de nogal, en su color, tamaño natural, alzada de 1,30 m, que representa a un Caballero de San Juan arrodillado, vestido con armadura, bajo la que surge, en el cuello, una gorguera plisada, de muy delicada ejecución. Descansa la rodilla izquierda en una almohada pequeña rematada en cuatro borlas y mantiene en avanzadilla la pierna derecha, mientras avanza la mano izquierda implorante o postor y dobla la derecha sobre el pecho, en un gesto de batir en él de manera penitencial. En el pecho, sobre la armadura, la cruz de la Orden de Malta.
ASPECTOS FORMALES
La estatua está construida de varias piezas, muy bien ensambladas: cabeza, cuerpo y parte de la pierna derecha son de una sola pieza, los brazos son elementos diferentes unidos por fuertes clavos de hierro; la pierna izquierda es también un bloque diferente que oculta su junta bajo la cota de malla. Hay que valorar la posibilidad de que fuera pensada para ser policromada, pero hoy está exenta de todo rastro de ella y de las fotos antiguas puede deducirse que no la debió tener nunca.
ASPECTOS ESTILÍSTICOS
Los rasgos de realismo se aprecian sobre todo, en los mil y un detalles de la armadura, donde el supuesto metal que la conforma, con su lógica rigidez y bruñido acabado, que es tratado cómo tal, no impide la expresión de la fuerza interior del personaje retratado.



Desde el punto de vista histórico-artístico, por la armadura y la vestimenta se puede hacer una aproximación cronológica situando la obra en el reinado de Felipe III (1598-1621).
Desde el punto de vista de la composición, esta escultura parece no tener parangón en la escultura española de la época.
(Documentación:Artículo de Ismael Gutiérrez Pastor. Artículo de Fariña Busto y Fernando del Río)
Entrada relacionada:

4 comentarios:

Antonio Martínez dijo...

Grazas por presentarnos a este magnífico escultor galego. Estupendas fotografías.

Ana dijo...

Gracias a ti por tu aportación bibliográfica que me permitió el acceso a todos estos datos que aporto.
En cuanto a las fotos, son escaneos de un calendario antiguo que me proporcionó el compañero de Beade que estaba interesado en el excelente escultor.

O Curioso Impertinente dijo...

De entrada, nada sabía desta peza e o nome de Francisco de Moure tampouco me dicía moito, pero ó seguir lendo descobrín que coñecía algo da súa obra: o retábulo do colexio de Nosa Señora da Antigua e o coro da catedral de Lugo.
O retábulo de Monforte de Lemos, en madeira de nogueira, é impresionante, cun par de paneis (A Circuncisión do Neno e A Adoración dos Magos), entre outros, ateigados de personaxes nos que chama a atención a minuciosidade. A figura do rei mago negro amosa unha labra da cabeza portentosa e un atuendo tallado con moitísimo esmero.
O coro da catedral de Lugo é maxistral, sempre precisando de máis tempo para desfrutalo cumpridamente. Mágoa que estivera un chisco descoidado no seu mantemento.
Por certo que, entre outros animais, pódese ver unha cabra a tocar a gaita.

Ana dijo...

Yo conocía a Francisco de Moure sobre todo por el retablo de Nuestra Sra. la Antigua. De este caballero tuve noticias recientemente por un compañero de Beade y me pareció una talla estupenda.
Me gustaría hacer una entrada con alguna otra obra pero me es difícil encontrar imágenes detalladas porque una vista general de un retablo o del coro no permite apreciar la calidad de la obra. Ya veremos si lo logro.
Curiosas son las peculiaridades locales que aparecen numerosas veces en el arte.
Por cierto, observo que tu curiosidad tiene horizontes muy amplios. Mi enhorabuena.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails