lunes, 23 de marzo de 2009

MANOLO HUGUÉ

VIDA Y TRAYECTORIA ARTÍSTICA
Manolo Hugué pintor y escultor español, destacado representante del noucentisme catalán de principios del siglo XX.
Nació en Barcelona en 1872 y se formó en la Escuela de Bellas Artes de La Lonja.

MANOLO EN BARCELONA
Acudió con frecuencia a las tertulias de la taberna "Els Quatre Gats", donde conoció a Picasso, a Santiago Rusiñol, a Joaquín Mir y a Isidro Nonell.



EN PARÍS
En 1900 se traslada a París y allí residirá durante diez años. Recobró su relación con Picasso y entabló amistad con otros teóricos de la vanguardia como son Apollinaire, Modigliani, Braque y Derain.
Retrato de "Frank Burty Haviland", 1909


ESTANCIA EN CÉRET
En 1910 marchó a Céret, un pueblo francés de los Pirineos Orientales, Impulsado por un marchante que reunió allí a un heterogéneo grupo de artistas entre los que se encontraban Juan Gris, Joaquín Sunyer y el propio Picasso.
Realizó pequeñas piezas de escultura, entre las que destacan “La Llobera”, donde representa el prototipo de campesina catalana y “Desnudo de mujer sentada”, muy sensual y con una pronunciada estructura corporal.

"Dos catalanas" "Totote"
La inmediata consecuencia de este cambio de ambientes, de la ciudad al mundo rural, en que se situó la vida cotidiana del artista durante los años siguientes, es el enriquecimiento de su repertorio iconográfico. A partir de ahora podremos apreciar que se interesa por unos temas que difícilmente podría resolver en los ambientes de París, de donde había extraído enseñanzas que le serían muy útiles. Los motivos de sus obras pasan a ser temas relacionados con este mundo rural y el prototipo femenino es de una mujer sencilla, robusta, alejada de las modelos profesionales de París.
El Ambiente que Manolo necesitaba para poder desarrollar plenamente todas sus posibilidades artísticas lo encontró en Ceret, una pequeña y muy agradable población de la comarca de Vallespir, en el sur de Francia. Allá pudo disfrutar de un clima agradable, de la posibilidad de conectar directamente con una cierta realidad humana, y diversa y nada complicada, y de llevar a la práctica con acentos totalmente personales, el cúmulo de ideas que había asimilado en Barcelona y París. Además, gracias al acuerdo que estableció con el marchante D.H. Kahnweiler, logró una independencia económica que, aunque reducida, le permitía trabajar sin dificultades. El resultado de estas favorables circunstancias quedó reflejado en una numerosa serie de obras que nos manifiestan y demuestran las grandes posibilidades del artista. Son figuras de un canon robusto y de ritmos graves, serenos y enérgicos, que concentran un intenso sentido escultórico. Podemos ver en ellas un conjunto de cualidades que no tenían nada que ver con las tendencias estéticas que se multiplicaban en aquellos años, relacionadas con Rodin o derivadas del expresionismo o del cubismo, pero de suficiente nivel como para merecer la participación en la fundamental internacional Exhibition of Modern Art, de la Armony Show, en Nueva York, en 1913, en la que se dio a conocer el arte europeo de vanguardia.
Con el estallido de la 1ª Guerra Mundial en 1914 -1918, queda interrumpida su relación con el marchante de arte Kahnweiler y abandona Céret y pasa temporadas en París , en Barcelona y Arenys de Munt. Se ve obligado a reorientar su actividad creadora sobe todo hacia la pintura y el dibujo.

2ª ETAPA EN CÉRET
Una vez acabada la guerra vuelve a Céret y retoma la actividad precedente. Vuelve la relación con su marchante. Se abre una segunda etapa de Ceret entre los años 1919-1927, que será fundamental desde diversos puntos de vista. Por primera vez, Manolo pudo tener un concepto perfectamente definido, y bien realizado, de lo que era vivir con estabilidad, tiene una casa propia en las afueras de la población, rodeada de un huerto. Se integra, con su mujer en la vida local y ello tiene como resultado un aumento de su producción y de su calidad como artista.
"Camil Fábregas"
En 1920, Manolo Hugué era un artista internacionalmente conocido, que había asistido a la aparición del cubismo en estrecho contacto con Pablo Picasso y Georges Braque, sus primeros impulsores, y que había expuesto su obra en París, Nueva York y Berlín junto a las de Giacometti, Brancusi, Man Ray o los citados Braque y Picasso. De hecho, aun y a pesar de sus estrechos vínculos con Barcelona y su posterior residencia -a partir de finales de los años 20 del siglo pasado en Caldes de Montbui, puede decirse que era más conocido fuera del país que dentro. Hombre autodidacta, de orígenes humildes y con una trayectoria personal novelesca, Hugué fue un personaje de gran magnetismo y curiosidad universal.
Llega a una madurez plena en todos los aspectos de la creación y la expresa en una temática diversa. Esto es viable gracias a que encontró respuesta a los problemas creativos que se había planteado con respecto a la composición y a los ritmos que humanizaban sus figuras.

Asimila la estructura anatómica que se correspondía con los movimientos y actitudes y la conjugaba de un modo más acertado.
Manolo Hugué logró captar la expresión de los retratados acercando al espectador a la personalidad de los personajes representados.
Expuso en Barcelona, París, Nueva York, Zurich, Frankfurt, Düsseldorf, Berlín, Vilanova i la Geltrú y Sabadell, a parte de numerosas exposiciones póstumas. Tiene obras en Cau Ferrat de Sitges y en diversos museos: Céret, Tossa, Valls, Perpinyà, Barcelona, París, Hamburgo, Nueva York, Copenhague, Amsterdam y Washington. Fue nombrado Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Jorge de Barcelona en 1932.
Falleció en Caldas de Montbuy (donde vivió desde 1927) en 1945. Es uno de los artistas más originales del arte español contemporáneo, siendo prácticamente imposible clasificarlo dentro de una corriente artística, ya que pasa del modernismo al simbolismo a la vez que logra imprimir un carácter realista a sus obras.
LA BACANTE, REPRESENTACIÓN DE LA MADUREZ DEL ARTISTA
Sin renunciar a la representación de la figura humana y utilizando un tema propio de la escultura clásica, Manolo Hugué se acerca en esta obra a los lenguajes más innovadores de la escultura moderna, hasta el punto de que LA BACANTE, que pertenece a su etapa de madurez, puede considerarse no sólo una de las obras más relevantes de la producción de este artista, sino también una de sus mejores aportaciones a la escultura de su tiempo. Esculpida tras el regreso definitivo a Cataluña, la génesis de esta obra va ligada a unos condicionantes muy específicos, ya que se trata de una obra de encargo. Concretamente, Manolo recibió de una editorial el encargo de modelar un relieve que se había de colocar en la parte superior de una vitrina. El artista adaptó la figura al espacio arquitectónico concreto y, a diferencia de lo que es habitual en la representación de una bacante, la volvió de espaldas al espectador. Asimismo, recortó la figura prescindiendo del fondo a fin de potenciar su volumen y conseguir así dar la impresión de que era una escultura exenta. La original posición de la figura, un cuerpo femenino de formas robustas y redondeadas, su acentuado dinamismo y el tratamiento rugoso de la superficie contribuyen a poner de relieve los extraordinarios valores plásticos de esta obra.
LA OBRA DE MANOLO HUGUÉ
La obra de Hugué es difícilmente clasificable tanto por su entidad como por su polifacetismo. Es muy difícil reducir a un «ismo» o a una escuela a un creador que mantuvo una personalísima equidistancia entre unas raíces clásicas de la representación figurativa y los hallazgos vanguardistas a los que tuvo un acceso privilegiado. En Hugué confluyen múltiples y variadas influencias.
Tempranamente fascinado por Gauguin, su pintura se caracterizó siempre por un vibrante y personalísimo colorido, que en los cuadros de su última época se aproximaba muchísimo al fauvismo, pero sin adoptar la representación, sino sólo la atmósfera y los colores. Pero en su pintura y sus dibujos reverberan también influjos como el de Goya o el propio Picasso.
Su escultura, que es la faceta de su obra por la que ha sido más conocido, es de una gran personalidad, y tan relacionable con las pautas introducidas por Aristide Maillol como con la del arte ibérico y de otras civilizaciones antiguas.

ÁMBITOS DE INTERÉS PLÁSTICO DE MANOLO HUGUÉ : la tierra, el cuerpo, la figura femenina y las escenas de temática taurina. Los nexos de unión más perceptibles entre esos ámbitos son la poesía y la intensidad.

Además de escultor, pintor y dibujante, Hugué escribió poemas y hay quien opina que están al mismo nivel que su plástica.
En su obra es esencial la relación con la naturaleza, considerando a la figura humana como un elemento integrado en ella. Se trata de una característica propia del clasicismo novecentista, pero que en manos de Hugué van más allá de sus limitados orígenes.

La obra de Manolo Hugué puede verse habitualmente en el Museo Thermalia de Caldes de Montbui.
Bronces, bajorrelieves, terracotas, bustos, maternidades, manolas y flamencas y escenas de tauromaquia de características intimistas y pequeños tamaños con tendencias expresionistas y de un naturalismo idealista en la geometrización de los volúmenes y una búsqueda de formas cerradas que dominan el espacio por el tamaño y el peso de los miembros femeninos.
A lo largo de su trayectoria artística ha pasado del modernismo al simbolismo hasta imprimir un carácter realista. Los individuos que refleja son la mayoría de las veces campesinos.
Sin duda, de su trabajo como orfebre conservó el gusto por el detalle.
En su producción artística conviven la tradición mediterránea, el clasicismo griego y el primitivismo de las culturas de Egipto y Mesopotamia con la vanguardia europea que asimiló durante sus años en París, concretamente el fauvismo de Matisse y el cubismo. De la cultura popular española toma muchos de sus temas.
En “Torero” (1914) y en “Madame Justafré” (1919) podemos apreciar el influjo de Matisse y la intencionalidad primitivista del cubismo.

"VIDA DE MANOLO" POR JOSEP PLA
Decía Pla de "Manolo": "El escultor es un dialéctico formidable y tiene una conversación sencillamente deslumbrante. La burla y la profundidad, lo pintoresco y lo trágico, toman en su conversación un relieve, un color, un interés inigualado. La gesticulación, como siempre entre nosotros, es brutal. La riqueza vital os deja anonadados". Josep Pla le dedicó uno de los más atípicos retratos de hombres ilustres "Vida de Manolo". Durante el verano de 1927 el artista y el escritor se reunieron en numerosas ocasiones. De esas conversaciones brotó la espléndida biografía de Pla.
«El mundo es cada día más horrible, más monstruoso y más inconfortable». «Cuando se encuentra gente interesada en hacer agradable la vida a los demás es que realmente se ha entrado en un país civilizado».
«Para ciertas cosas, para la poesía, para el arte, lo necesario es la intuición; la inteligencia apenas sirve para estas cosas. Incluso creo que a veces es un estorbo y a más intuición, más afilado se puede tener el sentido del arte. De todos modos hay que trabajar y eso que se llama cultura tiene que servir no para justificar los errores que uno comete sino para llegar a tener la malicia suficiente para no equivocarse nunca».
(Manolo)
Y en otro momento subraya: «El mundo está repleto de su misma sustancia: estupidez y crueldad. Porque el instinto es la única cosa visible, clara y universal del hombre. En el momento de hacer algo, de emprender una cosa, la inteligencia humana no interviene para nada. Las pasiones gobiernan las acciones de los hombres. Por eso siempre me ha parecido que aquellos que dicen que la cabeza es la parte más importante del ser humano, están equivocados. Probablemente las partes más importantes del hombre son las rodillas y los músculos del brazo».
En este libro nos habla un maestro del arte y de la subsistencia. Un hombre lúcido que encandilaba y divertía a sus oyentes. Un genio de la calle. Un sabio que durante unos días abrió su alma de par en par a otro sabio, Josep Pla. Hablaron, sobre todo, de la vida, y también del arte, que era su forma de vida: "El arte no es una cosa esencial y yo no necesito esculpir para ser el hombre que soy. Lo que pasa es que la escultura es la manera más práctica que tengo para controlar mi espíritu y mi inteligencia, para saber si soy una bestia embrutecida o una bestia despierta. Hago formas y líneas, veo movimientos y colores y si consigo sacar algo es que no soy completamente estúpido".
(…)"Necesito llevar este control de una manera intermitente, por etapas. El hombre no es una máquina. Trabajo cuando me parece. A veces me paso meses y meses entre una etapa y otra. La gente trabaja de una manera delirante y monstruosa. Yo me podría tirar años contemplando una gallina, mirando la cabeza de un conejo, distraído ante los terneros, los bueyes y las vacas. Cuando quiero trabajar, abro una ventana y hago lo que veo. Todo es admirable".
Manolo
La obra de Manolo, figurativa y tranquila, sin excesos llamativos, siempre de formatos discretos, pequeños "de una manera inevitable" como él mismo gustaba de aclarar (en sus propias palabras, aunque empezase un trabajo con una idea de tamaño mayor, poco a poco se le iba quedando pequeño entre los dedos), muestra la obra de un artista sincero y humilde que siempre realizó, como quiso, los temas que le interesaron.
Manolo, uno de los pocos artistas que circulan por la historia del arte con sólo su nombre propio.

9 comentarios:

O Curioso Impertinente dijo...

Apúrome para ser o primeiro en felicitarte por esta extensa entrada sobre Manolo e para darche as gracias por ela, dado que son a parte, digamos, petitoria.
A ver se Alberto e Manolo, este "dúo dinámico" da arte española, empezan a ter fans.

Como curiosidade, estaría ben emparellar ese "Torero" de Manolo que aparece na entrada con algún matador de Botero porque, salvando a distancia temporal e as diferentes intencións dos artistas, ¿non teñen unha semellanza?

Un saúdo.

Ana dijo...

Gracias por tu rápida respuesta.
Es cierto que este dúo tiene pocos fans, por lo menos en Internet.
He encontrado muchas similitudes entre Manolo y otros artistas que me han llamado la atención. Algunas esculturas de Matisse se parecen muchísimo a la Bacante; obras de Maillol parecen haber inspirado muchas de las esculturas de los desnudos femeninos de Manolo, incluso en los gestos... Pero no había pensado en Botero y creo que tienes toda la razón.
En los primeros casos las influencias parecen lógicas por el contacto con Matisse y la admiración de Manolo por la obra de Maillol.
En cuanto a Botero supongo que el parecido es circunstancial... aunque en la historia del Arte las distancias temporales e incluso la valoración más o menos oficial de la creación artística, no impiden que existan referentes muy anteriores a cualquier obra. ¿Quién nos dice que Botero no ha conocido ninguna de las obras de Manolo?... o ¿Que tienen una sensibilidad parecida ante unos mismos estímulos?
Tendré que pensar en hacer una entrada con esos referentes...
Saludos y gracias también por la información que me enviaste, me ha ayudado mucho.

Lucie G dijo...

Es muy interesante tu artículo sobre este artista polifacético. Me gusta su trabajo (sobre todo el busto de Camil Fábregas) y el retrato que Picasso hace de él.
Saludos

Ana dijo...

Tus preferencias coinciden con las mías. El busto de Camil Fábregas es estupendo y, por supuesto, el retrato que hace Picasso de Manolo, como la mayoría de su obra, también.
Saludos y enhorabuena por tu participación en la Cow Parade. En Vigo también se realizó otra versión muy interesante.

Patricia dijo...

...es curioso y raro encontrar a alguien, -fuera de Catalunya y de un círculo muy reducido-, que conozca la obra de Manolo Hugué.

Te diré que en uno de mis dedos llevo, como anillo de compromiso conmigo misma, uno de los anillos diseñados por él.

Para mi puede que sea el mejor retratista catalán.

Hace poco, la Galeria Artur Ramon, en Barcelona, expuso unos veinte bustos, -la mayoria terracota-, y me parecieron fantásticos. Mucho mejores que sus obras conocidas, campesinas, toreros....

Un escultor que jamás buscó la originalidad, ni se apuntó a ningún movimiento. A Picasso una vez le dijo, "por mucho que te moleste, siempre seré contemporaneo tuyo"....

Tal vez no fué un esculturazo, bajo mi punto de vista, pero me sucede como con Apelles Fenosa: por lo que fueron, su vida, su fuerza, su constancia....., formaran siempre parte de mis maestros de energia.

Gracias

Ana dijo...

Descubrí a Manolo Hugué a través de un magnífico profesor que me dio clase de escultura en la Facultad de Santiago.
Siempre me llamó la atención su trayectoria, tiene el encanto del artista transgresor que vive un poco al margen del protagonismo y de lo convencional.
Me costó trabajo encontrar imágenes e información para el blog.
A mi también me gustan sus retratos. Me encantó el de Camil Fábregas.
Por cierto al que no conocía es a Apelles Fenosa. Acabo de entrar en la página de la Fundación y me parece un artista interesante. Gracias por la cita y por tu comentario. Saludos

Patricia dijo...

De Apelles trata de leer su biografía.

Tuvo la desgracia de sufrir una enfermedad que le producia temblor en la mano derecha, guerra, hambre...., sin embargo tuvo la suerte de conocer a Picasso quien lo ayudó toda la vida. Hay una anécdota, rela muy bonita cuando finaliza la Guerra Civil, Apel.les habia participado salvando todo el patrimonio que pudo con un camión pero cuando volvió se encontró otra vez sin nada, su obra habia desaparecido. Fué a ver a Picasso quien le dijo que hoy, habia una inauguración , que si habia recibido la invitación: Apelles se enojó un poco pensando que no habia sido considerado; Picasso contestó, bien pues tu serás el primero en visitarla; cuando Apelles entró, encontró muchisimas esculturas que Picasso habia salvado y comprado...."

En fín, insisto, su obra no me gusta apenas, pero es el ejemplo de porque hay gente que llega y otros, que pese a poseer un gran talento, no lo consiguen.

No se si lo conocerás pero hay un escultor, italiano, contemporaneo y conocido con Rodin que ese si me parece impresionante en cuanto a obra. Para mi, muchisimo mejor que Rodin, pero no entendido por la época. Cuando Rodin hizo su Balzac, -considera la quintaesencia de su arte-, fué Medardo Rosso quien le estimuló a que modelara así. Y es cierto, la obra se acerca más a la de Rossso. Como personaje también se las trae.

Un abrazo

Ana dijo...

Precioso el relato de Picasso y Apel.les.
Lo cierto es que, en la vida, el azar juega un papel esencial. El lugar donde nacemos, las personas que conocemos de manera casual y de las que nos rodeamos, el contexto histórico que nos toca vivir, todo lo que nos viene impuesto genéticamente. Todo condiciona nuestra vida y, supongo, que a los artistas que suelen ser personas muy sensibles mucho más.
Hay artistas de los que es mejor no conocer actitudes y hechos de su vida porque podría condicionarnos como espectadores. Pero hay otros, cuya vida puede engrandecer su obra aunque esta no sea de altísima calidad.
Es cierto que en el Balzac de Rodin se pueden apreciar las resonancias de Medardo Rosso. Me gusta su obra pero me encanta la de Rodin, aunque es uno de los casos en que es mejor no profundizar en su vida.
Gracias por tu información, siempre es bienvenida.
Saludos

Patricia dijo...

No seré yo quien niegue que técnicamente Rodin es intachable, pero comparto la opinión de Rosso cuando afirma que una obra no puede ser creada por diferentes manos, -hablando de obra de arte-. El Arte es emoción y la emoción la transmite el autor; cuando, como el caso constante de las piezas de Rodin, contribuyen varios escultores-ejecutores, -haciendo los pies, manos-, entonces aquello empieza a convertirse en algo frío, perfecto, vacio....más bien una estatua que una escultura.

Cuando hablo de Maestros de Energía, me refiero a lo que tu: personajes que además de haberse desprendido de sus miedos luchando por ello y realizado su ideal, han sabido ser, ya no buenas personas, eso es muy subjetivo, pero si buenos padres. Me encanta Klee cuando descubrí que durante los primeros 5 años crió a su hijo porque su mujer viajaba como música que era; admiro a Paula Rego, con su historia personal, hijas , marido enfermo y su obra. No se a donde mirar con Neruda, Einsteis, Gauguin....Qué maravilloso en este último caso, abandonar la familia con hijos para realizar el sueño personal: marcharse a Taití, donde al final, acabaria montando otra familia. Admiro la obra de estos genios, pero no me transmiten fuerza vital...


Ahora voy a seguir haciendo de madre, mi hijo me reclama. Hasta pronto y gracias.

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