martes, 11 de agosto de 2009

GOYA: PERRO SEMIHUNDIDO

Mi mirada se detiene ante la imagen de “un perro enterrado en la arena” y observo que entre los tonos dorados, surgen unos ojos asustadizos que claman por su libertad y que quedan grabados para siempre en mi retina. El artista ha creado otras imágenes de mayor entidad, grandiosas, espectaculares que le han otorgado un lugar privilegiado en la Historia del Arte, pero, en mi recuerdo, esa sencillez expresiva es la que me persigue.
Goya provoca al espectador. Este debe buscar un camino para descifrar el mensaje plástico y tomar parte activa en la obra. ¿Serán las consecuencias de la invasión francesa en la España de los primeros años del siglo XIX -que paradójicamente fue símbolo de opresión y libertad a la vez- las que llevan al pintor a situaciones límite de lucha interior? ¿Deseará plasmar esas sensaciones?... ¿Cómo escapar de esa España oscura del absolutismo borbónico?... Es posible que sea el aislamiento y la soledad que padece debido a su minusvalía. La sordera real del artista se convierte en metáfora de otra sordera: la de los que no saben o no quieren escuchar los sonidos de la libertad.
Ocultando el cuerpo inerme, la oscuridad. La luz está del otro lado, inalcanzable… y Goya traslada su impotencia a los ojos suplicantes del perro.

13 comentarios:

morisot (Pilar Álamo) dijo...

Yo también me quedo con la sencillez de la obra que hace que la expresión sea la protagonista del cuadro. Una expresión que guarda el sigilo del que huye y a la vez no pierde la vigilancia.
Es muy bueno el comentario que haces de la obra y a la vez es muy didáctico.
Interesante, como siempre.
Un abrazo

Ana dijo...

Goya, como otros genios del arte, se adelanta a su tiempo, fue un creador vanguardista. Supo despojar a la obra de aditamentos y con un mínimo recurso, llenar de contenido el cuadro.
Tu referencia a la expresión es muy bonita.
Gracias por tu comentario y saludos

Antonio Martínez dijo...

Goya, sempre Goya.
Ás veces parece que entre Velázquez e Goya non hai nada ou ninguén.
Goya coa dicotomía, coa oposición dos contrarios: se fai grabados sobre touros en realidade critica a súa violencia, se fai grabados contra a invasión francesa en realidade son contra calquera guerra.
Grazas por tan fantástica entrada.

Duncan de Gross dijo...

Ciertamente me encanta, sencilla y expresiva, es la portada del libro "Tombuctú" (Anagrama) de Paul Auster y le viene que ni pintado, porque habla de este o de cualquier otro perro solitario y la visión de Goya es un buen referente para su lectura, un gran post Ana, genial, hacía tiempo que no me pasaba porque ando liado en el otro blog, así que te mando un saludo de paso ;-)

Ana dijo...

Vuestros comentarios van completando la lectura del cuadro... son las otras márgenes del río del que nos habla Saramago.
Esa fuerza que emana de ese desolado perro, la sugerencia de la imagen, nos hace pensar en las ambivalencias que todos tenemos y que cada uno expresa a su manera. Es una ventana abierta al exterior de aquella España oscura y al interior de nuestra conciencia.
Gracias Antonio y Duncan. Vuestros comentarios siempre son gratificantes.
Saludos afectuosos.

clariana dijo...

Este cuadro es muy bello, tanto por la expresión de la mirada del perro, como por el ambiente y colorido que lo envuelve.
Parece asustado ante una sombra un tanto oculta gigante, que incluso puede crecer más. Cuando una persona no lo pasa bien, se tiene más cerca el sufrimiento de cualquier ser vivo y en especial de los animales ya que en general, lo pasan peor que nosotros. Y como tú bien dices ése pudo ser el sentir de Goya en aquellos momentos.
Me ha gustado mucho tu comentario y lo que expresas con tu sentimiento. También el de Morisot referente a la expresión y los demás claro. A veces, si el tema me interesa, me leo también los otros comentarios. Saludos.

Ana dijo...

Todos podemos aportar distintos enfoques en la valoración de la obra de arte y con ello la vamos llenando de contenido.
Es posible que algunos artistas discrepen de las múltiples interpretaciones de su obra, pero creo en un espectador creativo que responda a la sugerencia y que dialogue con la obra.
Los comentarios enriquecen las entradas. Tu aportación es muy interesante. Efectivamente es significativa la elección del perro por Goya para mostrar su estado de ánimo.
Saludos

O Curioso Impertinente dijo...

Eu, ó igual que Duncan de Gross, teño un libro que ten como portada este cadro e tamén coido que resulta moi axeitada porque a novela (EL TERRITORIO DEL MASTÍN, de Tomás Salvador González) é un relato de iniciación, un rito de paso dunha idade a outra, que se reflicte nos ollos do can, que non vexo asustadizos senón expectantes e curiosos.
E ó fío disto, estaría ben saber os motivos que levan ós publicistas a elixir para as capas ésta ou aquéla obra de arte, ás veces con acerto.

Ana dijo...

Conozco el libro de Paul Auster pero no el de Salvador González... ¡Habrá que añadirlo a la lista!
Hay una libertad que nadie nos puede quitar como espectadores: la interpretación de la obra de arte. El Goya de la Quinta del sordo me parece más un Goya desolado, triste y angustiado que un Goya expectante. A no ser que lo que esperara fuera el final de su vida y el ocaso de sus sueños políticos. Este cuadro lo pintó entre 1820-1823. En 1824 se exilió en Burdeos y en el 28 murió. Por ello creo que Goya expresa su soledad a través de esos ojos.
En relación con la publicidad y el arte (tema que me gustaría abordar), pienso que en el caso concreto de la ilustración de un libro tiene sentido. La capacidad evocadora de la imagen anticipa, de un modo síntético, algo del contenido argumental.
Otra cuestión es la trivialización del arte en la publicidad, cuando no hay ninguna conexión entre la imagen y el objeto publicitado o se presenta de una manera burda.

O Curioso Impertinente dijo...

Se o espectador coñece a vida do artista, ou as circunstancias nas que naceu a obra, é evidente que a súa interpretación desta vai estar condicionada.
Eu ó can tópolle unha mirada expectante e agora que sei da situación do pintor podo aventurar unha interpretación optimista.
O can está semifundido na area pero poida que estea a saír da escuridade á luz, a súa cabeza (os poucos con dous dedos de fronte) está xa na zona iluminada mentras que o resto do corpo (a maioría da poboación inculta)fica aínda na negrura.
E os ollos do can están inquedos, albiscando a salvación alén da liña de sombra.
¿Non chama a atención que Goya lle dea ó cadro un título ambiguo como é "El perro semihundido" e non outro menos dubidoso como "El perro enterrado", por exemplo?

Ana dijo...

Completamente de acuerdo en que si se conoce el contexto histórico, la interpretación de la obra está condicionada. Pero hay que tener en cuenta que el artista es hijo de un lugar y de un momento determinado y su existencia con todas sus manifestaciones está también condicionada.
De todas formas a mi me encanta la capacidad de sugerencia que deriva de una obra en todo tipo de espectadores los más y los menos informados. Este tipo de arte en el que siempre queda algo por descubrir, el que hace al espectador plantearse interrogantes y buscar respuestas: el arte de verdad.

Nuria Carriba dijo...

Miro y remiro esta imagen, incansablemete me reitero en la belleza, la oscuridad, la luz de esta obra goyesca. Soy fan incondicional.

http://nuriacarriba.blogspot.com/2009/07/what-goya-did-for-us.html

Ana dijo...

¡Hola Nuria!: algo tiene esta imagen que resulta tan atractiva para muchas de las personas que disfrutamos con el arte. Es forma y sugerencia.
Mi admiración es evidente.
Gracias por tu comentario. Enseguida pasaré por tu blog.
Saludos

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