miércoles, 14 de enero de 2009

PIETER BRUEGHEL EL VIEJO

SU VIDA
Pintor y grabador flamenco del siglo XVI. Algunos registros indican que nació en Broghel, cerca de Breda, pero no ha sido posible determinar si se trata de la ciudad neerlandesa de Breda o la belga de Bree, llamada Breda en latín. Tampoco se sabe el año exacto de su nacimiento, aunque se piensa que pudo ser hacia 1525. Desde 1559 eliminó la 'h' de su apellido y comenzó a firmar sus pinturas como Bruegel. Falleció en 1569. Reflejó fielmente la vida del pueblo flamenco y fue uno de los más grandes artistas de su época. En él, el gusto por la anécdota se da paralelamente a una amplitud compositiva y a un sentido estricto del ritmo y de la síntesis que subordina el detalle a la visión de conjunto. Famoso por sus paisajes, su obra es producto de una visión panorámica del mundo, y abarca desde la pintura religiosa alegórica hasta las escenas de la vida campesina. Era el mayor y el más importante de una familia de artistas que trabajó hasta bien entrado el siglo XVII. Inició su aprendizaje en el taller de Pieter Coecke, con cuya hija se casó años más tarde. Tras la boda, se trasladaron a Bruselas, donde permaneció hasta su muerte, en septiembre de 1569. Sus dos hijos, Pieter el Joven y Jan, fueron también reconocidos pintores. Después de visitar Italia (1552-1553), realizó en Amberes algunos dibujos para el grabador J.Cock. Sus pinturas están fechadas y firmadas entre los años 1558 y 1568. En 1551 ingresó en el gremio de pintores de Amberes. Hoy se le considera hombre de gran cultura y amigo de intelectuales.
CONTEXTO HISTÓRICO
La época en la que vivió el pintor fue, sin duda, turbulenta, un periodo de tránsito entre la Edad Media y los comienzos de la Edad Moderna
que sufrió el azote de sucesivas plagas y epidemias, tan violentas que podían llegar a aniquilar poblaciones casi en su totalidad. A esto se añadía, además, el dominio de las guerras continuas por motivos de religión o poder y la transformación social que se produjo a raíz de la explotación del Nuevo Mundo. Años en los que la ciencia sufrió un avance vertiginoso, la religión católica perdió su posición dominante y el poder político -ejercido por el estado español-, hubo de enfrentarse a la sublevación de los Países Bajos. Como ciudadano y artista del momento, la mirada de Brueghel muestra este periodo turbulento desde una óptica en la que se mezcla lo urbano y lo rural, la clase más pudiente y el pueblo raso.
SU OBRA
Sus obras se han interpretado de diferentes maneras, como referente de las ideas de diversos pensadores religiosos, de los conflictos entre catolicismo y protestantismo, de la dominación de los Países Bajos por parte de los españoles y como equivalentes visuales de alegorías dramáticas representadas en público por sociedades retóricas flamencas. Fue muy famoso en vida y su influencia sobre la pintura flamenca posterior fue inmensa.
Las primeras obras de Brueghel recuerdan las fantásticas visiones del Bosco. “La caída de los ángeles rebeldes” es un claro ejemplo de ello. En estas obras es donde el artista plasmó mejor su ingenio. Se inspiró en la obra de su antepasado Hiëronymus Bosch, El Bosco.


En este universo de formas irreales también subyace una crítica burlesca a la patética vida del ser humano. 
Brueghel ofrece su visión del hombre, la miseria cotidiana, la locura y la enfermedad. 
Lo hace satíricamente cuando representa los "SIETE PECADOS CAPITALES"; un estudio fascinante en donde reflexiona sobre los males que suceden a los que ignoran los principios de la sabiduría. Sin embargo el artista es amable y respetuoso cuando dignifica al hombre laborando.
"La cosecha del heno", 1565
Muchas de sus obras se inspiran el folklore y en los proverbios flamencos, así como en la vida campesina de su país. La serie de meses o estaciones -Los cazadores en la nieve, La siega del heno, La cosecha- muestran su genio de paisajista, que sabe conjugar la observación del detalle con la grandiosidad de los panoramas. Todos ellos se caracterizan por la gran capacidad de observación de la naturaleza humana, el ingenio omnipresente y la vitalidad de los campesinos.
"La cosecha", 1565


"Regreso del ganado", 1565
INTERÉS POR LA VIDA DEL CAMPO: ORIGEN MEDIEVAL
El interés por la vida del campo como tema del arte se observa, por primera vez, en las cortes; en el calendario de los libros de oración del Duque de Berry, ya a comienzos del siglo XV, encontramos tales descripciones cortesanas de escenas campestres. Miniaturas de esta clase son una de las fuentes del arte de Brueghel; la otra se ha descubierto en aquellos tapices murales, también destinados a la corte y a los círculos áulicos, que representan, junto a las damas y caballeros que cazan, bailan y se ocupan en juegos de sociedad, campesinos trabajando, leñadores y viñadores.

Brueghel es sin duda el pintor por excelencia del paisaje, donde la figura humana empequeñecida se integra perfectamente en él. Su visión de la naturaleza, aparentemente cotidiana, parece aproximarse a un sentimiento panteísta. Como fundador de la escuela paisajista flamenca se aparta de la visión alemana del paisaje o de la veneciana, donde la naturaleza era algo grandioso, y en muchos casos fantástico, y sin referencia con las figuras. En Brueghel el paisaje se entiende como algo conocido y querido, donde se narran, en la mayor parte de los casos, hechos cotidianos y concretos, y donde las escenas de pequeñas figuras, se relacionan con él con total naturalidad.
"Los cazadores en la nieve", 1565

"Paisaje de invierno con trampa para pájaros", 1565


"Juegos infantiles", 1560

El arte de Brueghel suele considerarse como la última etapa del desarrollo de una larga tradición pictórica flamenca que comenzó Jan van Eyck en el siglo XV. Esta tradición transformó la estilización del arte medieval en una expresión más realista del mundo. Brueghel pintó con todo lujo de detalle escenas de la vida cotidiana de los campesinos holandeses, juegos infantiles y episodios de la Biblia, trasplantados a los paisajes y ciudades del norte de Europa de su época
"Banquete nupcial", 1568

En sus obras muestra una excepcional libertad y originalidad estilística, afirmando un desarrollo pictórico ancho y plano, con colores luminosos. Conjugando un primitivismo formal con la introducción de fuertes escorzos, relaciones proporcionales y composiciones de perspectiva, con una extraordinaria vivacidad narrativa y un gran naturalismo.
"El Triunfo de la Muerte", 1562

El «Triunfo de la Muerte» es otra de las obras bien conocidas de Brueghel. Es un óleo sobre tabla, pintado hacia el año 1562. Mide 117 cm de alto y 162 cm de ancho. Se exhibe actualmente en el Museo del Prado de Madrid.. Esta tabla del Prado recuerda a las obras de El Bosco, en su aspecto satírico y moralizante. La influencia del Bosco se deja ver en la amplitud del cuadro, las múltiples escenas, pintadas con gran detalle, en las que se va representando las distintas formas en que la Muerte derrota a la vida. Es un cuadro que recuerda el tema medieval de las danzas de la muerte. Pero un simple vistazo a esta obra y su paralela de cien años antes, El Jardín de las Delicias, evidencia una diferencia fundamental: las hordas de Brueghel están compuestas por esqueletos, no demonios, lo que sugiere un pesimismo ateo no suavizado por ninguna creencia en un cielo.

La Edad Media y los comienzos de la Edad Moderna sufrieron el azote de sucesivas plagas y epidemias, tan violentas que podían llegar a aniquilar poblaciones casi en su totalidad. A esto se añadía el dominio de las guerras continuas por motivos de religión o poder. No es de extrañar que el sentido de culpa, de estado continuo pecaminoso, y del terrible castigo que se aproxima sin remedio sobre la humanidad fulos sentimientos dominantes. En esta época proliferaron manifestaciones culturales como la Danza de la Muerte, que generó música, escritos, representaciones teatrales...

PARÁBOLA DE LOS CIEGOS
La ceguera humana a la que se refiere Brueghel es de naturaleza moral y no espera nada bueno de los demás. Es una visión crítica, burlesca, similar a la de los proverbios y refranes populares que de modo similar inspiraban al Bosco .
Desde que contempló en los Alpes, con ocasión de su viaje a Italia, la naturaleza cobró en su obra un papel importante y a menudo se convierte en motivo principal, tratado de modo heroico. Brueghel representó los trabajos, los juegos y las luchas de los hombres, en contraste con la inalterable y suprema indiferencia de la naturaleza. Con esta visión panorámica del mundo, Brueghel ilustró un aspecto esencial del pensamiento humanista.
"Paisaje con la caída de Ícaro", 1554-1555

"Vista de Nápoles",  1558
Finalmente, hacia 1558, Brueghel acometió la labor, que le encargó Cock, de representar barcos. Un tema muy oportuno y apreciado en aquel momento, si tenemos en cuenta que Amberes poseía una de las mayores flotas marítimas. El resultado fue realmente asombroso. El artista demostraba una vez más el dominio de la técnica pictórica y su experiencia con la luz y la perspectiva. Dejaba el mundo de los seres satánicos, de locos y demonios para afrontar otro nuevo reto. Con ello logró no sólo el reconocimiento unánime de sus contemporáneos y futuras generaciones, sino demostrar que el calificativo que le impuso una biografía de 1609 –en el que se le tachaba de "ignorante dedicado a la pintura cómica"- era tan incierto y absurdo como los personajes irreales sacados de su imaginación.

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4 comentarios:

Antonio Martínez dijo...

Tanta e tan boa información que terei que imprimila. Grazas

Ana dijo...

Es una gran ventaja poder intecambiar estas recopilaciones de información. Yo también lo suelo hacer. Abarcarlo todo es imposible y cuando se encuentra algo que ya está más o menos estructurado ¿por qué no aprovecharlo?.
Gracias por tu valoración.

O Curioso Impertinente dijo...

¡Cómo me gusta Brueghel!
Esas composicións cheas de detalles, en distintos planos, que non es quen de abranguer e ofrecen unha descoberta a cada nova ollada. As cores sorprendentes e inusitadas e a ledicia de vivir que transmiten as escenas campesiñas, que lembran ó arcipreste de Hita máis popular, e que aínda sentimos tan próximas aquí, en Galicia.
¡Qué maravilla os CAZADORES NA NEVE, tan apacible e tan humano!

Moi ben esta presentación, Ana, moi golosa.
Un saúdo.

Ana dijo...

Tenía la intuición de que te gustaría Brueguel...no se bien por qué.
Aparte del encanto de su pintura, realiza un verdadero retrato de costumbres típicamente flamenco en su minuciosidad.
Además su entronque con otro enorme pintor, El Bosco, tiene para mi, un gran interés. Esos contenidos que van más allá de la esencia pictórica. Alguna entrada sobre este artista vendrá pronto.
El arte y la literatura se completan, se complementan, es como cerrar el círculo de la comunicación.
Saludos

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